Setenta y tres puntos importados: qué sale bien y qué hay que repasar
Wikidata y Google Places rellenan el catálogo; el criterio lo sigue poniendo una persona
Albaia
Nadie va a teclear a mano la ficha de doscientos monumentos. Contamos qué se puede importar, qué no, y las trampas que nos hemos encontrado por el camino.
La primera pregunta de un ayuntamiento pequeño siempre es la misma: ¿tengo que escribir yo la ficha de cada monumento? No. Los puntos entran importados, con sus coordenadas, su categoría y su foto, y lo que hace una persona después es revisar y decidir.
Dos fuentes que no sirven para lo mismo
Wikidata da datos duros y verificables: qué es cada cosa, dónde está, de cuándo es, cómo se llama en varios idiomas. No hay IA de por medio, y por eso lo que sale se puede contrastar. Google Places aporta lo que Wikidata no tiene: horarios, teléfono, web y la foto que la gente reconoce.
Las trampas
- Preguntar por subclases se va de las manos. Pedir «todo lo que sea un tipo de edificio» arrastra media enciclopedia. Hay que acotar por tipos concretos.
- Los barrios no cuelgan del municipio como uno esperaría. La relación administrativa no siempre existe, así que hay que buscarlos también por cercanía.
- Fusionar por nombre es peligroso. «Iglesia de San Miguel» y «San Miguel» son el mismo sitio; «Museo de Bellas Artes» y «Museo Arqueológico», no. Se fusiona por cercanía y por nombre, y sin quitar del nombre las palabras que dicen qué es la cosa.
- Lo importado no se publica solo. Entra desactivado hasta que alguien lo mira.
Lo que no se importa
El criterio. Qué merece una parada y qué no, en qué orden se visita, qué se cuenta de cada sitio y qué se calla: eso lo pone quien conoce el pueblo, y no hay base de datos que lo tenga.